viernes, 28 de septiembre de 2012

El comienzo I


Ese día estaba nerviosa. Como nunca me desperté a las 6:45 de la mañana. Luego, descubrí que más que nervios eran ansias por comenzar luego. No sabía a lo que me iba a enfrentar. Bueno, tenía claro que iba a trabajar con adolescentes entre 16 y 19 años, que cursan la enseñanza media en el Colegio Wexford, al que llegué recomendada por mi amigo sicólogo Fernando Calderón Godoy, quien trabajó en ese lugar hace unos años. La tarea no me parecía nada fácil, pero confiaba en lo que yo llamo un instinto natural para trabajar para y por la gente, cosa que es común a la mayoría de los actores y actrices. Mal que mal fui adolescente y sé perfectamente que esa etapa es complicada para todo ser humano.y más aún para chicos que tienen una personalidad complicada, que los han echado de otros colegios, que no tienen buen rendimiento académico y que, en realidad, viven el momento y no se preocupan por el mañana. Esto último que he dicho tiene que ver con la incapacidad de reaccionar frente a las exigencias de la vida cotidiana, lo que se refleja muy bien en la conducta que tienen dentro del colegio. Pero vamos por parte.
Llegué cinco minutos para las 8 de la mañana. En las afueras del colegio me topo con dos profesores y Constanza, una de las inspectoras, quienes me dicen que puedo fumarme un cigarro antes de entrar. Converso con el profesor de filosofía. Me dice que esté tranquila, que a pesar de todo, o sea TODO, igual escuchan, pero hay que imponerse con voz de mando y una actitud firme. También me entero que no trabajaré sola, ya que hay una profesora del área, que es actriz de la desaparecida Escuela de Teatro Facetas, su nombre es Sol Montanaro. Presiento que será un largo día, ya que mi jornada de práctica comienza a las 8 am hasta las 14 horas con la realización de ocho horas pedagógicas, dos horas para cada curso. Ese día es el día de las Artes, que están dentro de la malla curricular de la Enseñanza Media y en este colegio ellos pueden optar, dentro de lo obligatorio que implica esto, lo que más se acerque a su interés, entre Artes Visuales, Teatro y Música. Sabía que iba a tener cuatro grupos heterogéneos entre sí. La profesora oficial tiene excelente disposición y me ve como una partner, de hecho me propone que hagamos la clase a medias, entre actividad y actividad. Me aclara que no se dan tareas ni se pasa materia propiamente tal, ya que los conceptos se entregan a partir del juego porque es la única forma en que internalicen lo que uno les quiere entregar. Las tareas no se dan porque se asume que no las hacen. Es decir, cero disposición y el trabajo de estimular y apoyar viene en un ciento por ciento del docente. Ojo, no hay una sala para las clases de teatro, ya que son en el patio y en invierno incluso en la biblioteca porque no hay espacio y las salas están ocupadas.

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